Un viaje por la primavera y verano pastoril

La gelidez invernal llega a su fin cada año en una rotación eterna de estaciones cambiantes y diversas. En este ciclo eterno de vida, caminamos las pastoras y nuestros rebaños tras los pastos, el bienestar de los animales y la producción sostenible. 

El invierno frío y relativamente tranquilo da paso a la bullente y primaveral actividad física que transforma y revoluciona la vida de nuestros animales y laboralmente la nuestra.

Somos muy conscientes de que febrero y marzo acentúan las debilidades físicas de los animales en la escasez natural de alimento del final de invierno y de que la supervivencia de algunos puede peligrar. Ello nos lleva al eterno ajetreo pre-primaveral  de cuidados, que ayudará a los animales a salir del invierno con fuerza y salud, ya que un animal fuerte y sano mantiene los ciclos naturales necesarios para la correcta reproducción y producción.

Tras ese invierno casi letárgico para los ciclos naturales, donde duermen los osos y las plantas, los animales domésticos se guardan y las largas noches dan reposo en el calor de las casas a las/os pastores; la primavera da el pistoletazo de salida a las vacunaciones, la siembra de forrajes, la limpieza de las praderas, los desbroces, las parideras, el esquileo, la trashumancia, la siega y recogida de los pastos naturales para el invierno y un, cada vez más, turismo agroganadero que da algún respiro a la casi siempre maltrecha economía de las/os pequeñas/os ganaderas/os en extensivo.

En esto último, nuestra pasión por la ganadería extensiva y la naturaleza que nos sostiene, engrandece y florece las explicaciones que damos sobre este modelo ganadero a niños y mayores, dando la merecida visibilidad a las pequeñas y sobre todo a las grandes y desconocidas aportaciones que el modelo ofrece a la sociedad. Enseñando a niñas y niños, ajenos en esta modernidad humana básicamente urbana y en su mayoría totalmente ajena a la naturaleza más elemental, a ver y comprender cómo es la vida en el campo, cómo es el animal en cuestión que las pastoras cuidamos, cómo se comporta, sus peculiaridades, cómo es la rutina de sus cuidados y aprovechamientos… Les contamos alguna de las miles de bonitas anécdotas de las que los animales son protagonistas, les dejamos hacer y tocar, paladear desde la mínima experiencia de una excursión, la felicidad que aporta ese contacto y ese saber pastoril asociado al conocimiento profundo de la naturaleza con la que cooperamos… Y después, cuando surge el lógico interés tras las apasionadas explicaciones, les introducimos en una masterclass sobre medio ambiente y naturaleza, esos grandes aliados de la ganadería extensiva y viceversa; sobre las enfermedades que acosan a nuestros animales, que en este mundo globalizado y cálido son cada vez más; sobre los enemigos de este maravilloso y beneficioso modelo ganadero, casi siempre humanos; sobre la globalización económica que nos vampiriza, que con su garra feroz asfixia la soberanía alimentaria tan asociada a las/os pequeñas/os  productores que sostenían el mundo alimentario y medioambiental en equilibrio.  En parte del siglo pasado, en lo que va de este, y aún hoy, seguimos manteniendo una lucha infinitamente desigual frente a esa temible globalización, haciéndonos adalides de un consumo responsable.

Quizá, y solo quizá, si estas clases de agroganadería -tan importantes para entender la vida en su contexto más esencial, más vital, tan desconocido para la sociedad actual que vive de espaldas a las normas que marca la naturaleza- se pudieran integrarse en los colegios, institutos y universidades, tanto teórica como prácticamente, volvería la humanidad, que tanto puede hacer para bien y para mal, a entender la vital importancia de mantener la soberanía alimentaria que perdura en el territorio, en lo cercano, en lo local y que aportan las/os pequeñas/os productoras.

No olvidéis, queridos lectores y queridas lectoras, que las pastoras y nuestros animales seguimos ahí, nadando entre las corrientes naturales que las estaciones anuales nos marcan y que si nos escogéis, podemos ser unas maravillosas educadoras.

Déjame enseñarte este oficio antiguo

Abre tus puertas de par en par al pastoreo y a todos los renglones que escribe

Recoge el testigo que el ganado extensivo aún lleva en la cultura, en las patas, en la boca, en lana 

Deja de buscar, ya lo has encontrado

Déjate llevar 

Déjate llenar

Déjate ilusionar con las palabras apasionadas de una pastora que pinta tu paisaje de ganado y pasto

De cuidado y vida

Coge el relevo y cuenta

Habla por los caminos que ellas no transitan, y grita

Grita en tus rincones todo lo aprendido 

Para lograr que este oficio siga pintando los paisajes del olvido.


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