Pastoreemos cordura
Un documento nacido del territorio, pensado para ser escuchado y para impulsar cambios reales.
Manifiesto de GANADERAS EN RED a favor de la GANADERÍA EXTENSIVA y la producción sostenible de alimentos

Defendemos la ganadería extensiva
Nuestra forma de habitar el territorio
Defendemos la ganadería extensiva porque es mucho más que un modelo de producción de alimentos: es una forma de habitar el territorio. Un sistema profundamente ligado a la tierra, a los ritmos naturales y a los pueblos, que cuida el bienestar animal, conserva la biodiversidad, configura paisajes de alto valor ambiental y mantiene vivo un patrimonio cultural y social que no se puede deslocalizar. Produce alimentos sanos, sostenibles y con baja huella ambiental, contribuye a la mitigación del cambio climático y ha sido históricamente un espacio de trabajo y arraigo para las mujeres rurales.
GRAVEMENTE AMENAZADA
Sin embargo, este modelo se encuentra hoy gravemente amenazado por un contexto social, económico, político y ambiental cada vez más asfixiante, que pone en riesgo su viabilidad y, con ella, la soberanía alimentaria, el equilibrio de los ecosistemas y el futuro del medio rural.
Por ello, en 2024 elaboramos este manifiesto como una herramienta para elevar nuestra voz colectiva, señalar las principales amenazas que enfrenta la ganadería extensiva y llevar nuestras propuestas a los espacios de decisión.
1 cambio climático
El cambio climático ya está afectando directamente a la ganadería extensiva, con sequías más frecuentes, fenómenos extremos y aumento de temperaturas que dañan pastos, cultivos y arbolado. Aunque es un modelo de bajo impacto ambiental y con gran capacidad de adaptación gracias a las razas autóctonas y los pastos biodiversos, su fuerte dependencia del territorio la hace especialmente vulnerable a cambios rápidos. Esta situación refuerza la necesidad de apoyar su adaptación, reconocer su papel en la mitigación climática y avanzar hacia modelos productivos más sostenibles.
2. Competencia desigual
La ganadería extensiva compite en un mercado profundamente desequilibrado frente a modelos industriales y superintensivos que cuentan con ventajas estructurales. El aumento de los costes de producción, la presión de intermediarios y grandes cadenas, el cierre de mataderos locales y la llegada de productos importados con menores exigencias ambientales o sociales generan una competencia injusta. A ello se suma un etiquetado y una publicidad que a menudo confunden a las personas consumidoras e invisibilizan las diferencias entre modelos productivos.
3. Diferenciación de la ganadería extensiva
La ausencia de un reconocimiento claro y oficial de la ganadería extensiva frente a otros modelos productivos genera un grave perjuicio estructural. Al no existir mecanismos eficaces de diferenciación, se aplican normativas pensadas para la ganadería industrial a sistemas con realidades muy distintas, y se priva a las personas consumidoras de información clara para poder elegir con conocimiento. Esta invisibilización penaliza a los modelos de menor impacto ambiental y contribuye al deterioro del medio rural.
4. Alimentación a dos velocidades
El sistema alimentario actual avanza hacia una alimentación a dos velocidades: por un lado, productos baratos procedentes de modelos industriales; por otro, alimentos de mayor calidad, sostenibles y ligados al territorio, pero menos accesibles económicamente. Esta situación genera una desigualdad injusta en el acceso a una alimentación sana y convierte a la ganadería extensiva en rehén de un mercado que no valora sus beneficios sociales, ambientales y nutricionales.
5. Política agraria común (PAC)
La Política Agraria Común no reconoce adecuadamente la diversidad de territorios, manejos y ecosistemas en los que se desarrolla la ganadería extensiva. Los actuales criterios de reparto, junto con herramientas mal adaptadas como el coeficiente de admisibilidad de pastos, favorecen a grandes explotaciones y penalizan a sistemas sostenibles, ligados al territorio y de mayor valor ambiental, agravando los desequilibrios existentes.
6. Uso de excesivo de químicos
El uso intensivo de fertilizantes, pesticidas y otros productos agroquímicos tiene efectos devastadores sobre los suelos, el agua, la biodiversidad y la salud de las personas y los animales. La ganadería extensiva, basada en manejos más naturales y regenerativos, se ve perjudicada por un modelo agrícola desconectado del territorio, que rompe el equilibrio histórico entre agricultura y ganadería y degrada los ecosistemas.
7. Bienestar animal
La ganadería extensiva cumple de forma intrínseca con los principios del bienestar animal, pero se enfrenta a normativas que no tienen en cuenta sus particularidades. La falta de regulación específica y la aplicación de leyes diseñadas para otros modelos generan inseguridad jurídica, sobrecostes y conflictos en la convivencia con otros usos del territorio, como el turismo o el ocio, poniendo en riesgo la continuidad de la actividad.
8. Exceso de burocracia
La carga burocrática actual es desproporcionada y poco adaptada a la realidad de la ganadería extensiva. La duplicidad de trámites, la falta de coordinación entre administraciones y la obligatoriedad de la digitalización en territorios sin acceso adecuado a internet generan una brecha administrativa que limita derechos, dificulta el día a día de las explotaciones y amenaza su viabilidad.
9. Relevo generacional y acceso a la tierra
El acceso a la tierra se ha convertido en uno de los principales obstáculos para el relevo generacional. La concentración de tierras en manos de grandes intereses económicos y la falta de criterios sociales y ambientales en su adjudicación dificultan la incorporación de personas jóvenes y mujeres, poniendo en peligro la continuidad de la ganadería extensiva y el futuro del medio rural.
10. Conciliación laboral
La ganadería extensiva se desarrolla en un contexto de abandono del medio rural y carencia de servicios básicos, lo que hace especialmente difícil la conciliación entre la vida laboral y personal. Esta sobrecarga recae de forma desigual sobre las mujeres, que afrontan mayores dificultades para permanecer y desarrollarse profesionalmente en un sector que exige una dedicación constante.
11. Educación y formación
Existe un profundo desconocimiento social sobre el origen de los alimentos, los distintos modelos de producción y sus impactos en la salud, el territorio y el medio ambiente. La falta de educación alimentaria y de formación específica impide valorar la ganadería extensiva y tomar decisiones de consumo informadas, perpetuando un sistema que prioriza el precio frente al impacto real.
12. Falta de representatividad del sector
La ganadería extensiva carece de una representación propia y adecuada en los espacios donde se toman decisiones que afectan directamente a su futuro. Esta falta de voz se agrava en el caso de las mujeres, históricamente invisibilizadas, lo que hace imprescindible avanzar hacia modelos de representación justos, paritarios y verdaderamente vinculados a la realidad del sector.


